miércoles, 1 de junio de 2016

La tierra donde viven los suicidas

En 1987 el psiquiatra cordobés Antonio García López elaboró una tesis sobre el triángulo de los suicidios en «Iznájar, Lucena y Rute», demostrando que existía un índice superior de suicidios en las tres localidades (Lucena y Rute duplicaban la media nacional y que Iznájar lo sextuplicaba), se han intentado buscar explicaciones tanto factores biológicos, psicológicos como ambientales, sin llegar a una conclusión clara sobre las causas de esta incidencia. 



Lo que está claro es que nos encontramos en una tierra que ha estado aislada durante años, los núcleos de población están diseminados en aldeas y cortijadas, una tierra ancestral, cruce de caminos, frontera entre el reino cristiano y el nazarí durante muchos años. Factores geneticos como el alto índice de endogamia, psicologicos como los que el psiquiatra Antonio González denomina "lealtades invisibles" atribuibles a depresiones congénitas, incluso ambientales como la falta de yodo en el agua o la misma influencia del pantano de Iznajar y como no...  factores "paranormales" hacen de esta tierra un enclave "maldito" y cuanto menos inquietante.


Existen varios casos en mi familia y durante toda mi vida he escuchado el caso de alguien que "se ha quitado la vida ahorcándose o tirándose por el puente de las golondrinas (en la antigua carretera que unen Rute e Iznajar)"



Copio y pego un artículo publicado inicialmente en la edición impresa de El Pais por Sebastián Cuevas, y que me ha resultado de lo más interesante.



"Córdoba 14 ABR 1983
Tres suicidas en una misma familia, el ceremonial de asesinar a dos vértices de un triángulo amoroso y volarse los sesos en el tercero, el hecho de que perderse, desaparecer, casi siempre equivale a quitarse la vida en el pantano o la montaña, son noticias y convicciones habituales en Iznájar, un pueblo cordobés en el enclave de esta provincia con las de Granada y Málaga. La afirmación psiquiátrica de que el suicidio es contagioso y que tras una muerte en el pueblo seguirá otra, el carácter espiritual -depresivo, melancólico- de las gentes que viven en estos parajes, crean una turbación especial, que nace de una enfermedad intangible: una especie de wertherismo que llama a la muerte desde las profundidades del pantano, la soledad de la montaña, la rama de un olivo. Ésta es una tierra donde viven los suicidas.
"Cuando en Iznájar o en sus aledaños hay un suicidio, las gentes temen que pueda producirse en los días subsiguientes algún otro; efectivamente, parece comprobarse el hecho de que el suicidio es contagioso". Este es el juicio de Carlos Castilla del Pino al comentar el último suicidio ocurrido en la localidad cordobesa de Iznájar la noche de san José, cuando Juan Páez subió a la montaña con su compañera, la víspera de si boda, y, tras privar a ésta de la vida, se suicidó. De antiguo, cuenta el sargento del puesto de la Guardia Civil del pueblo, la gente se quitaba la vida ahorcándose. Ahora, desde 1957, con el pantano...Luego está el extraño caso de cierta oscura llamada por lugares, cerros, el propio pantano. Desde lejos, Lucena, por ejemplo, se conocen casos de gente que ha llegado a Iznájar a sumergirse en la lámina de la presa. La casa ante la que se quitaron la vida Juan y Ana María -porque en el pueblo se cree que la doble muerte fue pactada entre ambos-, situada en lo alto de la montaña, al cabo del camino, ha sido escenario, con éstos, de tres suicidios y dos muertes más. Enfrente, un campesino acabó con la vida de su. esposa y la de un zagal que tenían recogido y luego se levantó de un tiro la tapa de los sesos.
Hay, entre los 7.000 habitantes de Iznájar, de ellos la mitad dispersos por las aldeas, una cotidianidad con el suicidio, una comprensión estoica, como la convicción del derecho a salir de la vida "como se sale de una habitación llena dejumo", que gráficamente definía un viejo lugareño.
Ciertamente, todos los testimonios recogidos en las aldeas atestiguan que ésta es una tierra donde está peor vista la frustración del intento que el propio suicidio. Hay un cierto alarde al contar cómo un joven se amarró a la moto, la puso en marcha y se precipitó con ella en el pantano. Es ésta una tierra iniciática, mística, morisca, judía, solitaria, tierra, en suma, de depresión y de aguardiente de Rute, que se bebe en no pequeños vasos hasta el mediodía.
Para Castilla del Pino, la clave está en la depresión. Hay comunidades depresivas, como las hay ansiosas. Otras atribuciones pueden contribuir, aunque no determinantemente: la soledad, la morbosa complacencia en la melancolía, la propia nobleza y sensibilidad de las gentes, el intento religioso de restaurar el orden de la propia conciencia, un palpable wertherismo romántico que, como en el caso del patético protagonista de Goethe, lleva a las gentes al borde de una sima, de un pantano, del cañón de una pistola.
Esta gente acosturribra a sentarse, al comienzo de la primavera, a ver el espectáculo del crecimiento de las sementeras. Para asistir a este concierto del cereal y el espíritu hacen falta unos lazos muy fuertes con la tierra.
En el enclave que fue frontera entre nazaritas y cristianos, cruz donde se juntan hoy las provincias de Córdoba, Granada y Málaga, sobre las escarpadas tierras altas de IznáJar, vive una comunidad de serranos entre los que no es noticia tomar la decisión inapelable de "quitarse la vida". Para Castilla del Pino, que fue quien primero aportó el dato a la literatura psiquiátríca, la tasa de suicidios es tres veces más alta que la media nacional en este triángulo formado por los pueblos de Lucena-Rute-Iznájar, en el rincón de la Surbética cordobesa.
A las siete de la tarde del día de san José, en el bar Los Pajaritos, de la aldea de Fuente del Conde, Juan Espinar Ortiz, camionero de 33 años, detuvo su Seat 127 y, dejando en su interior a su noviacompañera-esposa, Ana María Ortiz, pidió a la hija del Mojino, el dueño del negocio, un cubalibre. Con una ojeada sobre la parroquia buscó un compañero con quien beber y le invitó. En el laderón de la antefachada, Ana María se distraía oyendo la radio en el coche. A las diez de la mañana del día siguiente, domingo, iban a contraer matrimonio en la parroquia de Iznájar. Acababan de dejar en unas casuchas más abajo, el hogar materno, a los invitados a la boda.
"Esta es una tierra de mucha espiritualidad, no sólo religiosa, sino mística, iniciática", decía días más tarde el médico titular, José Gutiérrez. "Aquí los suicidas frustrados aducen que se les han aparecido los parientes difuntos, generalmente de muerte violenta, en un olivo, en el pantano..., y les invitan a quitarse la vida porque ''aquí se vive muy a gusto'".
En la familia de Juan ya se han dado dos suicidios. Y dos extrañas muertes súbitas. Su padre se quedó en el camino una noche que subía al cerro Manchel, en cuya última cumbre moraban de antiguo, donde terminan los escarpes y aparece un horizonte de campiñas. Su hermano, Frasco, se murió comiendo, y la sopa le resbaló de la cuchara que utilizaba. José Pachecho, un antiguo novio de su hermana Filomena, se ahorcó una noche en un chaparro al salir de pelar la pava de la solitaria casona del cerro Manchel, por las chozas de Magán. Filomena le guardó el luto habitual. Luego encontró un hombre y se casó. Tuvo un varón y una hembra. Se mudaron a una choza a la chirga de la carretera de Lucena a Loja, donde Filomena se colgó de una viga.
La choza está cerca del bar de Mojino, donde el día de san José su hermano Juan intenta convencer a su amigo Juan Páez a irse de juerga para celebrar ladespedía de soltero. Tres amigos rehusaron acompañar a Juan de copas. Bebidos dos cubalibres, regresó al 127 con Ana Mari y se perdieron. Habían almorzado en Ventorros de Valerma, otra aldea entre Fuente del Conde y Loja, término también de Iznájar, donde la familia de Ana María tiene una tienda frente a la pequeña ermita ante la que paran las alsinas (autobuses de línea) que llevan gentes de aldea en aldea. "Dijeron que se iban a la fuente". La boda era el domingo a la diez de la mañana. "Hemos venío porque se iban a echar las bendicíones", dice la hermana mayor, Micaela, que vive en la capital. "Nos acostamos al ver que tardaban, pensamos que estarían durmiendo en Ventorros. Por la mañana, al llegar la hora de la boda, nos empezamos a preocupar; fuimos a Iznájar, a Ventorros, a Loja. Un zagal que sulfataba los olivos en el cerro Manchel descubrió los cadáveres ante los ladridos de sus perros. Estaban los dos juntos, tendidos en el suelo, ante la vieja casa que había sido escenario de tantas muertes violentas.
La nacencia de las sementeras
Juan había intentado en vano encontrar un compañero. Alguien que le quitara, con ocasión de las copas, la voluntad de la cabeza. Tres días antes habían subido el duro y estrecho camino entre las chozas de Magán, que termina ante la casa familiar semiderruida en el cerro Manchel. Llevó a la matriarca Filomena, a su nietecita, la hija de su hermana la suicida, a su novia-compañera-esposa Ana María y a su vieja e inseparable escopeta de repetición."Subimos todos a ver los pujares, la nacencia de las sementeras, que desde arriba, por san José, se pierden de verde hasta grana", contaba la vieja Filomena con su pañuelo negro tapándole hasta la última guedeja del pelo blanco. Vieron surgir la primavera. Abajo, cerca de los arroyos que se desgranan en el Genil, en el pantano, donde ya se han suicidado nueve iznajeños; por las huertas, los membrillos y nogales son como blancas sábanas de flor. Los habares levantan blancas y negras mariposas inmóviles. La primavera, los pujares, durmió aquel día los gatillos. Pero... la tarde noche de san José, llegados al altozano de la cumbre -"se tuvieron que poner de acuerdo, porque ella no juyó"-, el viejo ritual de los depresivos se apoderó de todo lo que cubría la oscureciente bóveda de los cielos. Tierras moriscas. Tierras que andan en coplas por la majeza de los hombres, por los que "se mueren de pena las mocitas de sierra Morena -de Puente Genil a Lucena, de Loja a Benamejí-.Juan debió de disparar a bocajarro. Le voló todo el rostro de la barbilla para arriba.
Al día siguiente, los hermanos recogerían en una bolsa de plástico los sesos dispersos como la proyección de la cola de una cometa sobre el campo donde florecían -pujaban- espárragos, candilillos morados y caléndulas. Juan recogió el pelo de Ana María y le acicaló con él el irreconocible rostro. Alineó sus pies sobre la yerba, dobló sus brazos sobre el vientre y alisó la falda por el pudor de los muertos. Habían sido novios por años. Luego riñeron. Las aldeas próximas sirvieron para que Juan, que andaba en juergas y algún que otro momento, comprobara la fidelidad de Ana María. Él contaba, ya 33 años, ella 29. La hija del tendero, como la de Juan Alba, por las coplas, se iba a meter a monja. Y el día de la nieve, por Carnaval, llegó Juan y se la llevó. Se fueron a Córdoba, a casa de su hermana Matilde. Le compró ropas porque llevó lo puesto. Estuvieron tres días como de bodas. Dicen que por las tabernas él había jurado que "ésa no me pesca". Regresaron a las aldeas de Iznájar. Los padres de Ana María aceptaron el reingreso de la hija y la convivencia de ambos. Unas noches en Ventorros, otra en Fuente del Conde, diez kilómetros de carretera y sierra en medio. El tendero quiso fijarlos. Habló de boda. Prometió un piso allí, en lo que ahora es cochera. Se echaron los dichos. Y el cura de Iznájar marcó la hora: las diez de la mañana del día 20 de marzo. Pero no llegaron.
Muerta y amortajada de yerbas y flores Ana María, acaso después de horas de lucha contra la depresión y la locura, Juan se descalzó el pie derecho. Se sentó junto a su desposada. Con el calcetín puesto maniobró con el dedo gordo en el gatillo de la repetidora, cuyo cañón se apoyaba bajo la barbilla. Y con él disparó. Quedó paralelo a Ana María, sobre la misma tierra donde viven los suicidas."





martes, 31 de mayo de 2016

Las Jaras o cuando las sincronias tienen sentido

Jara Pringosa

miércoles, 21 de enero de 2015

Un hilo rojo teje nuestro destino.

"Hace mucho mucho tiempo, un emperador se enteró de que en una de las provincias de su reino vivía una bruja muy poderosa, quien tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino y la mandó traer ante su presencia. Cuando la bruja llegó, el emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique y lo llevara ante la que sería su esposa. La bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir y seguir el hilo. Esta búsqueda los llevó hasta un mercado, en donde una pobre campesina con una bebé en los brazos ofrecía sus productos. Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie. Hizo que el joven emperador se acercara y le dijo: «Aquí termina tu hilo», pero al escuchar esto el emperador enfureció, creyendo que era una burla de la bruja, empujó a la campesina que aún llevaba a su pequeña bebé en brazos y la hizo caer, haciendo que la bebé se hiciera una gran herida en la frente, ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza.

Muchos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor era que desposara a la hija de un general muy poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda. Y en el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, la cual entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente… Al levantárselo, vio que ese hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente."
Leyenda oriental, íntimamente relacionada con nuestra Μοῖραι (moira) griega y nuestra Parcae romana, y que básicamente viene a decir que nuestro destino está en manos de los Dioses, esos que tejen nuestra vida, nos despojan del libre albedrío y a cuyo capricho estamos condenados. Y es que la mitología es capaz de explicar cualquier cosa ... el hecho de que se produzcan tremendas casualidades, encuentros y desencuentros y atracciones inexplicables se explica con esta preciosa leyenda.  Pero lo curioso de esta historia es que hasta en culturas tan distantes y distintas como la Oriental y la Mediterránea se hable del hilo tejedor del destino o fatum, el terrible hado que guía nuestras vidas.
Y no le falta razón... ¿cuantas veces hemos sentido que estamos atados a algo o a alguien por un hilo invisible? esa atracción fatal o maravillosa, que nos provoca un inquietante "Déjà vu" cuando nos encontramos con "esa" persona. 

Hace unos días alguien me dijo que no creía en las casualidades, que tan solo existe la causalidad. ¿Acaso la química es capaz de hacer encontrar "almas gemelas"? los que no creemos en los dioses estamos condenados a tratar de explicar cualquier hecho y dar una solución coherente a esos misterios, los que creemos en la libertad y los que estamos convencidos que somos capaces de controlar nuestras vidas, tal vez nos estemos equivocando.

viernes, 27 de junio de 2014


"Me desgarraste y abriste mi corazón.
Me colmaste de amor.
Vertiste tu espíritu en el mío.
Ahora te conozco como a mí mismo."
 
Odas de Salomón

Te había buscado una y un millón de veces ... en antros, en esquinas malolientes, en vertederos y en una y un millón de miradas donde no era capaz de reflejarme. Te encontré una tarde de otoño cuando ya no te buscaba, un día frío en el que había perdido toda esperanza, aun recomponía el corazón abierto por una y un millón de batallas, roto por el dolor y vacío, quería llenarlo de cosas bonitas que lo aliviaran y que eran como Aspirinas para el alma dolorida. Y entonces llegaste tú y lo colmaste de Amor.
 
         Alquimia ... hoy solo somos Uno¡ 

 



 

miércoles, 2 de octubre de 2013

y Perséfone regresó al Hades

esta vez por voluntad propia, porque su alma añoraba el oscuro abrazo de su esposo y ya estaba cansada de su obsesiva madre... tomó la granada y comió, se dirigió a Tánaro y tras la puerta del averno encontró a Plutón sonriente...

Cómo Perséfone quiero volver al Infierno, porque allí dejé algo que no recuerdo, tal vez una palabra de aceptación, tal vez un beso y porque probé su fruto y ahora quiero regresar, quiero cruzar la Estigia y que el Cancerbero no me obligue a pagar el precio de la barca y sobre todo porque quiero volver.

Porque ya huele a verano marchito y añoro los árboles limpios y sobre todo la nieve.... tan fría y tan blanca.


domingo, 15 de septiembre de 2013

Hace 10.000 años

que el hombre dejó de ser un animal cazador - recolector para convertirse en ganadero y agricultor. El mundo ha cambiado y esta compleja sociedad aun conserva parte de aquella antigua actividad en sus genética.

Sería muy aventurado y simplista aplicar estos roles al hombre actual. Somos millones los que habitamos la tierra y hemos evolucionado lo suficiente como para que se entremezclen otras variantes en las personalidades. Sin embargo, mantengo la teoría que en el fondo de nosotros quedan restos genéticos  de aquella sociedad de hace 10.000 años.

Van dos ejemplos aplicados al siglo XXI.

Agapito Moreno, 40 años, divorciado, 1 hijo preadolescente, contable en una gestoría, se pasa la semana del trabajo a casa y de casa al trabajo, su vida es ordenada  metódica. Los fines de semana que le toca cuidar de crio (al que adora) los pasan en casa jugando al tríbial, viendo futbol y jugando con el mocoso a la consola. Los fines que no ejerce de padre, queda, eventualmente con algún compañero de trabajo que, intenta buscarle novia. 

Vegetariano convencido, está en contra del maltrato animal, tiene perro, gato y periquito, una vez al año se va de retiro espiritual a cierta casa rural donde hace la salutación al sol a las 6 de la mañana y se atiborra de calabacines macrobioticos para almorzar, comer y cenar.

Agapito Moreno es el ejemplo claro del recolector prehistórico, lleva una vida tranquila y sin complicaciones emocionales, recoge lo que encuentra y acepta lo que tiene.

Filomena Redruejo (Filo para los amigos) tiene 36 años, soltera convencida, comercial en una agencia inmobiliaria se levanta a las 7 de la mañana, se toma un café rápido y siempre llega tarde a todas partes, come donde le pilla y nunca sabe como terminará su día. Visitas inesperadas a media mañana, clientes pesados y la incertidumbre de saber si ese día venderá algún piso... termina su jornada haciendo Zumba en un gimnasio de barrio para descargar la adrenalina y relajar la vista con su hormonados compañeros de sala.

Los fines de semana sale con sus amigas a cenar, a bailar y a buscar parejas eventuales que le alegren el cuerpo durante una temporada, parejas de las que se acaba cansando en el momento que intuye que quieren una relación seria.

Filomena es una cazadora, busca, acorrala, caza su presa  y se alimenta de ella.

Cómo decía al principio esta es una visión muy simplista de la realidad y de como es el ser humano hoy en día, complejo y con miles de variantes en sus genes, porque las sociedades evolucionaron a la ganadería y la agricultura, luego llegaron las civilizaciones, la escritura, y el ser humano se segregó,  evolucionamos en tecnología y ciencia.  Sin embargo mantengo que la esencia humana sigue siendo la misma.


miércoles, 11 de septiembre de 2013

Soy ...

Soy hormiga minúscula, perdida fuera del hormiguero ...
Soy una diminuta mariposa,  que no es capaz de salir de su crisálida ...
Soy ala de hada estresada, que no encuentra la paz en el bosque de robles rojos...
Soy tu sombra al medio día...


¿Porqué produces esta angustia en mí, 
si te llevaba tanto tiempo esperando?

Deja de llamarme en mil sueños húmedos...
Deja de buscarme entre pesadillas psicodelicas bicolor...
Deja de mirarme a los ojos, porque amarras...
Deja de torturar mi alma y mi estómago con el brillo verde de tus ojos...



Siento tu mirada clavada en mis ojos tristes...
Siento un aguijón que envenena mi sangre ..
Siento que solo soy una mariquilla roja y negra ...
Insignificante a tu lado.

martes, 10 de septiembre de 2013

El camino hacía la Ataraxia

ἀταραξία significa "ausencia de turbación" y viene a definirnos el estado que se consigue después de desprenderse de cualquier pasión o deseo, algo así como que la felicidad consiste en la imperturbabilidad del espíritu por ausencia de penas o lo que en lenguaje vulgar viene siendo el "me a la pela", es una disposición del ánimo propuesta por las tres corrientes filosóficas (véase: Las filosofías terapéuticas de la felicidad) más importantes de la antigüedad: 

Epojé (del griego ἐποχή «suspensión»), es un concepto utilizado por el ESCEPTICISMO y parte, básicamente de la idea que no conocemos nada, y tuvo al Pirrón de Elis (Πύρρων ο Ηλείος), Elis, ca. 360 - ca 270 a.C, como primer abanderado de esta corriente filosófica, Pirrón postulaba que había de desprenderse del juicio o de la afirmación, lo que no implicaba que no se pudiera llegar al conocimiento o logos, para él el concepto de Epojé es el estado de reposo mental por el cual ni afirmamos ni negamos, "ni sí, ni no sino todo lo contrario" , al basar toda su filosofía en la duda no entraban en conflictos con nadie.

Pirrón no dejó nada escrito pero se le atribuyen perlas como:  "Nunca llegarás a conocer la verdad", "No digas "Así es", sino "Me parece que es" o "La diversidad de opinión existe entre sabios igual que entre ignorantes. Cualquier opinión que yo tenga puede ser repudiada por personas igual de listas y preparadas que yo, y con argumentos tan válidos como los míos".


El escepticismo estuvo presente durante toda la Edad Media, en el Renacimiento tuvo a su mayor defensor al médico Francisco Sanchez y su "Quod nihil scitur (Que nada se sabe)" y aunque nunca fue tomado en serio para indagar en la verdad, si imprega todo el pensamiento ilustrado del que cabe destacar Descartes.

La segunda corriente que busca la Ataraxia es el ESTOICISMO:

Fundada por Zenón de Citio (en griego Ζήνων ο Κιτιεύς, Zēnōn ho Kitiéŭs) (el Estoico) (333 - 264 a.C).

Los estoicos proclamaron que se puede alcanzar la libertad y la tranquilidad tan sólo siendo ajeno a las comodidades materiales, la fortuna externa, y dedicándose a una vida guiada por los principios de la razón y la virtud (tal es la idea de la imperturbabilidad o ataraxia), y curiosamente sus principales valedores fueron personajes ilustres de la alta aristocracia romana tan tan "austeros" como Seneca o el propio Emperador Marco Aurelio.

Asumían una concepción materialista de la naturaleza, siguieron a Heraclito en la creencia de que la sustancia primera se halla en el fuego y en la veneración del logos, que identificaban con la energía, la ley, la razón y la providencia encontradas en la naturaleza. La razón de los hombres se consideraba también parte integrante del logos divino e inmortal. La doctrina estoica que consideraba esencial cada persona como miembro de una familia universal ayudó a romper barreras regionales, sociales y raciales, y preparar el camino para la propagación de una religión universal.

La doctrina estoica de la ley natural, que convierte la naturaleza humana en norma para evaluar las leyes e instituciones sociales, tuvo mucha influencia en Roma y en las legislaciones posteriores de Occidente. Además tuvo importancia en corrientes y filósofos posteriores como  Descartes y Kant.

La tercera y última corriente clásica que nos propugna la Ataraxia como método para conseguir la felicidad es el EPICUREISMO.

Epicuro de Samos  (del griegoΕπίκουρος Isla de Samos aprox. 341 a.C.- Atenas 270 a.C) defendió una doctrina basada en la búsqueda del placer, la cual debería ser dirigida por la prudencia. Se manifestó en contra del destino, de la necesidad y del recurrente sentido griego de la fatalidad. La naturaleza, según Epicuro, está regida por el azar, entendido como ausencia de causalidad. Sólo así es posible la libertad, sin la cual el hedonismo no tiene motivo de ser.

Este placer no debía limitarse sólo al cuerpo, sino que debía ser también intelectual, ya que el hombre es un todo. Además, para Epicuro la presencia del placer o felicidad era un sinónimo de la ausencia de dolor, o de cualquier tipo de aflicción: el hambre, la tensión sexual, el aburrimiento, etc. Era un equilibrio perfecto entre la mente y el cuerpo que proporcionaba la serenidad o ataraxia.

Finalmente y ya alejados de la filosofía clásica nos encontramos el término Ataraxia en el BUDISMO.

Doctrina oriental basada en las enseñanzas de Buda hacia el siglo VI a.C. afirma que la causa principal del dolor por desasosiego es el deseo (cualquier deseo, que por ir siempre asociado al temor y la esperanza, desasosiega el corazón). Por lo que la fuga o redención del dolor yacen en la extinción o desnudez –nirvana- de todo deseo o afección perturbadora, como especialmente del deseo de vivir."


La Siesta: Lawrence Alma Tadema 1868

lunes, 9 de septiembre de 2013

Otoño


Soy la bruma de las mañanas frías de otoño y encuentro entre las hojas marchitas mi cobijo, porque no quiero desprenderme del suelo, enganchada a la tierra, abrazada a la piedra, soy musgo y polvo caído de ala de mariposa.


Dulces otoños de castañas, hayas rojas... no quiero la luz del sol sobre mi cara, solo el rayo que se filtra entre las hojas, hay tal vez algo más hermoso que un haz luminoso filtrado entre los arces??? Porque la luz me quema el rostro y el pecho y prefiero la penumbra de un bosque otoñal donde sosegar esta alma inquieta. 

Soy una hada sin alas, moradora de cavernas y huecos de arboles ancianos que saltando de hongo en seta, solo busca divertirse... frívola, ingrávida y volátil, solo quiero ser eso.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Te extrañaba cuando estabas,
tan ausente y lejano ...
ni una palabra mía merecía tu desprecio
tan vacío...

Lloraba por lo que no tenía, 
y lo que me dabas me sabía a sal.

Pero era tu sola presencia
la que me elevaba 
y me hacía sentir viva.

Hoy ya no estás aquí,
tan ausente y cercano ...
tus palabras quedaron tatuadas
y escondidas en mi alma.

Padre me diste la la vida, 
pero la muerte es el fin.
y aun lloro tu ausencia 
y el vacío...