miércoles, 23 de julio de 2008

Urraca Fernández, Señora de Zamora


" ¡y a mí, porque soy mujer,
dejáisme desheredada!

Irme he yo de tierra en tierra
como una mujer errada;

mi lindo cuerpo daría quien bien se me antojara,

a los moros por dinero
y a los cristianos de gracia;

de lo que ganar pudiere,
haré bien por vuestra alma."


Cuenta la leyenda que estas palabras dijo Urraca Fernández a su padre Fernando I el Magno en su lecho de muerte, inteligente y adelantada a su tiempo no se conformaba con ser una simple Infanta bajo la protección de sus hermanos.

Fernando I se había casado con Sancha de Leon con la que tuvo 5 hijos y a su muerte, en vez de respetar el derecho visigodo y leonés que impedía dividir las posesiones reales entre los herederos, siguió los principios jurídicos navarros de considerar al Reino como un patrimonio familiar. Así, de forma similar a cómo hiciera su padre con él y el resto de hermanos y hermanastros, repartió en su testamento sus territorios entre todos sus hijos: su primogénito Sancho heredó Castilla, y las parias de Zaragoza; su favorito, Alfonso, recibió el reino de León, y las parias de Toledo; García, Galicia y Portugal con título real y las parias de Badajoz y Sevilla; a su hija Elvira le correspondió el señorío de la ciudad de Toro y a Urraca el de Zamora, obteniendo ambas el título real y un importante patrimonio económico: el señoraje de todos los monasterios del reino.

Primogénita del Rey junto a sus hermanos, había recibido una esmerada educación, y sobre todo la certeza que debía mantenerse soltera si quería conservar los privilegios que había recibido en herencia.

De entre sus hermanos prefería a Alfonso, más maleable e influenciable que el hostil Sancho, este no se contentaba con ser rey de Castilla, así que se alió con Alfonso para repartirse Galicia, una vez ganada y encerrado García, Sancho comienza a hostigar a Alfonso y le derrota, es apresado. A partir de ese momento es cuando empieza a notarse la mano negra de Urraca, primero intercede entre los dos hermanos para que Alfonso quede liberado, no sin antes prestar un juramento de fidelidad al rey.

Como señora de Zamora empezó a conspirar junto a los leones contra el Rey, así que este sitió la ciudad, pero un 7 de Octubre de 1072 un tal Vellido Dolfos asesina a Sancho II dejando todos los reinos en manos de Alfonso VI.

Si Vellido Dolfos fue mandado por Urraca nunca se sabrá, la leyenda negra así lo cuenta, pero a partir de esa fecha ella queda como Reina y Señora de Zamora y la influencia sobre su hermano era enorme, estos hechos provocaron el archifamoso “juramento de Santa Gadea” donde El Cid y varios nobles castellanos hacen jurar a Alfonso que no ha tenido parte en el asesinato de Sancho...

Decían que Urraca estaba enamorada de Rodrigo Díaz y que había sido la instigadora de su destierro por despecho ya que este había preferido a
Jimena, algo improbable ya que Urraca era 15 años mayor que El Campeador (en aquella época casi su madre), fue su madrina de armas y encargada de calzarle las espuelas y además a ella no le interesaba casarse pues podía perder todo el poder que había acumulado.

A partir de 1095 se retira de la vida política dedicándose exclusivamente a buscar dotes para sus iglesias y monasterios, muere en 1101 a los 68 años y está enterrada en el panteón de Reyes del Monasterio de San Isidoro de Leon.

La vida de esta valiente mujer está desvirtuada entre la leyenda y los romances posteriores, incluido el Cantar del Mio Cid, la pintaron como una autentica arpía y todo fruto de la propagandística Castellana contra todo aquello que oliera a Leones ... fué "la mala" de la película.


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