
Nómada errante, viajera del tiempo que busca en cada lugar la esencia de la existencia, esa angustia vital del que no sabe de donde viene ni a donde va, y encuentra en la visión de las pequeñas cosas el sentido de la vida.
Pequeño cuaderno donde se apuntan eventuales paranoias sobre la historia, el conocimiento y la belleza

Romeiro hei de ir lonxe ao San Andrés
con herbiñas de namorar,
dareille a quen alén mar está
o aloumiño do meu amor.
Hei de vestir a camisa de liño
que ela teceo para min
con herbiñas de namorar;
anda o lagarto azul e souril
a acaroar mapoulas bermellas,
nacidas de fusís,
co aloumiño do meu amor,
alleo á guerra e ao seu tambor.
Morto ou vivo hei volver á terra
que ela andou canda min
con herbiñas de namorar;
chouta o mascato polo cantil
a vela-lo adro familiar,
ala lonxe, na fin,
co aloumiño do meu amor.
Cabo do mundo, ó pé dun aguillón
doeme a guerra ruín
entre herbiñas de namorar;
corvo mariño voa xentil
o amilladoiro a levantar
e pan santo a colorir
co aloumiño do meu amor.
Romeiro hei de ir lonxe ao San Andrés
con herbiñas de namorar,
dareille a quen alén mar está
o aloumiño do meu amor.

hasta la fecha no se ha podido recuperar ninguna obra textil occidental del siglo XI similar en tamaño y relevancia al Tapiz de BayeuxEl tapiz también es único por que en él se ofrecen informaciones sobre detalles previos a la invasión de Inglaterra que no se pueden encontrar en ningún texto de la época como la expedición en La Bretaña ilustrada en la escenas 18-23 o el juramento de Bayeux de la escena 26.El tapiz es una fuente documental sobre el modo de vida y costumbres, la arquitectura militar y civil, el arte militar, la navegación o la agricultura de la sociedad normanda e inglesa de la Edad Media.


De adolescente y apuntando maneras regias, retrato de Sanchez Coello
El 12 de Agosto de 1566 la reina rompió aguas llegando a comentar "Gracias a Dios el parir no es tan trabajoso como yo creía” justo después de soltar una preciosa infanta a la que pusieron el nombre de su madre, el santo del día y el patrón al cual se había encomendado la parturienta durante el embarazo, la criatura se llamó “Isabel Clara Eugenia” y su padre se había pasado toda la noche cogido de la mano de la reina para insuflarle valor.
El nacimiento de la infanta llenó de alegría el corazón melancólico del rey y calmó la desdicha de haber engendrado solo un hijo deforme y tarado “Don Carlos”, hubiese preferido un varón, pero al menos su mujer era fértil y joven, podría darle más hijos, así que “como buen cristiano” aceptó el deseo de Dios… y el bautismo se programó para el 25 de Agosto, cuentan que los días previos se los pasó ensayando con la cría en brazos para no parecer torpe ante el Papa y toda la corte.
Isabel vuelve a quedarse sin madre y es a partir de este momento cuando su padre empieza a delegar en ella la tramitación y traducción de documentos, es la única persona a la que se le está permitido hacerlo, duerme y trabaja en las habitaciones contiguas a las del rey además de su único apoyo y bastón, algo que en aquella época necesitaba bastante el rey prudente.
El 13 de Septiembre de 1598, tras un penoso traslado al Monasterio y una más penosa agonía muere el Felipe II, Isabel no se había separado de él, las habitaciones reales son contigúas, aquellas que en su día fueron destinada a la Reina Anna, ahora las ocupaba su hija, juntos escuchaban misa desde sus aposentos, pues ambas camas están enfrentadas en las estancias laterales de la capilla central de la Basílica, el año anterior había heredado los Paises Bajos y la promesa de casarse con su primo hermano el archiduque Alberto de Austria, hermano pequeño de su madrastra y también nieto de Carlos VI marchando a Bruselas como Duquesa de Borgoña, alejándose así de la corte que la había visto crecer y del único hermano que le queda con vida Felipe III, de que dicen, que no se llevaba demasiado bien. 
Alberto e Isabel "cuanto más primo más me arrimo"
Al no sobrevirle ninguno de los tres hijos que tiene y enviudar en 1521, mantiene el cargo como gobernadora, con el tesón y la diplomacia que aprendió de su padre, aunque apoyada directamente por el Duque de Lerma y sobrino Felipe IV consigue la famosa rendición de Breda, y a pesar de ser hija del "mismo demonio" los Flamentos la quisieron y la respetaron.

