AURA X 1000
Últimamente todo tiene «aura». Un libro, una persona, una peli, una cafetería, una calle… y en breve el recibo de la luz o la hoja de Excel. Y así, sin esfuerzo, hemos resuelto el castellano.
No es odio a la palabra; es alergia al comodín.
El idioma tiene matices de sobra, pero hemos decidido que pensar es opcional. Si alguien atrae, es carismático; si impone, tiene presencia; si seduce, encanto; si fascina, magnetismo; si inquieta, misterio. Pero ahora todo cabe en «aura», que es más cómodo y no exige saber de qué hablas.
Lo vi en una escena de Nolan: Odiseo tensa el arco mientras suena un arpa. La música encaja con el gesto, todo está medido, y Penélope gira la cabeza justo en el punto exacto.
Eso no es "aura", es montaje, ritmo, precisión, intención. Es cine.
Podemos decir que es hipnótico, solemne o brillante. Incluso admitir que no sabemos explicarlo. Perfecto. Lo que no aporta mucho es rendirse con un "tiene aura" y pasar a otra cosa.
Porque ahí no ampliamos el lenguaje: lo apagamos.
Y no es purismo, es que cuando una palabra sirve para todo, deja de servir para nada. Como «brutal», «épico» o «icónico»: ya tanto da una obra maestra como un bocadillo.
La precisión no es pedantería, es pensar un poco, aunque un poco pedante sé que soy.
Tenemos un idioma bastante decente: carisma, magnetismo, misterio, elegancia, presencia, atmósfera… No hace falta una palabra que las borre todas. Hace falta elegir.
Después de siglos de literatura, hemos llegado lejos: ahora todo es "aura" y si mola mucho "aura x 1000"
En fin... que si algo nos conmueve, al menos intentemos saber por qué.
Para eso, entre otras cosas, está el lenguaje.
Y no, todavía no todo tiene aura.
