jueves, 16 de noviembre de 2006

Las Filosofias Terapeuticas de la Feliciad (Prima Parte)

El centro geometrico del alma se encuentra donde se cruzan todas las rayas de la vida, cuando son tantos los recuerdos que la mente confunde la verdad con la fantasia y la realidad con los sueños, ese instante mismo, cuando, ya despierto, no distingues lo que está en tu mente con lo que estás viviendo, el momento en que un mísero despertador hace mover la mano bajo la manta y esta queda fria.


A los que no tenemos más obligación que despertarnos a las 6 de la mañana, solo nos queda la gloria de contemplar amaneceres y de quedarnos dormidos poco después de ponerse el sol, sin problemas de sueño y con ensoñaciones nada más cerrar los ojos, somos algunos los afortunados de descubrir la fina línea que separa un mundo de otro. Porque, a menudo me pasa, y creo que no soy la única que recuerda firmemente durante todo el día lo que ha soñado durante la vigilia, y es que el mundo onírico es tan real como lo puede ser el que vivimos despiertos.


Ya lo dijo Calderón de la Barca "la vida es un sueño y los sueños, sueños son" y no le quito parte de razón, porque a veces es muy dificil discernir entre lo que es verdad y es ficción.


Esto me recuerda a las famosas teorias del amigo Freud y de su inestimable y después odiado discipulo Young, nunca he sido partidaria esta psicología novecentista y antigua, todo lo que se sueña no es producto de la imaginación y ni mucho menos fruto de frustaciones sexuales como nos pretendia hacer creer el que fué el "padre" de la psicología del inconsciente, ni tampoco como propugnó su alumno, que los sueños y el subconsciente están sujetos a unas leyes universales y a una serie de símbolos comunes para toda la raza humana.


Si yo una noche sueño con un mar negro, tormentoso y peligroso y me sumerjo en él, cualquier interprete (incluida yo) diría que estoy intentando desentrañar los misterios de mi "yo" más profundo ... y es que la palabra "yo" se ha puesto muy de moda en los últimos años, como si fuese lo más importante de la existencia, y es que debemos cultivar el ego para poder acceder a los reconditos parajes que nuestra alma oculta, como si fuese una necesidad el tener que conocerse a uno mismo antes de poder desentrañar los misterios que ocultan aquellos que nos rodean, "conocete a tí mismo" reza la nueva psicología, "adentrate en tu ego para alcanzar la plenitud" . En el fondo creo que todo estas teorías son como las antiguas "filosofías terapeúticas de la felicidad" que lo único que pretendian eran aliviar la soledad que produce al hombre la carencia de Dioses.


Queremos convertirnos en Dioses de nuestra propia existencia y es tal el vacio que nos produce descubrir que no lo somos que nos autocomplacemos diciendo que es porque no nos conocemos y entonces es cuando se pretende llegar al autonocimiento.... el ser humano se ha convertido en un animal autocomplaciente, siervo de él mismo y nunca será libre hasta que no encuentre a su propio Dios verdadero, no el que se encuentra dentro del corazón de cada uno o de cada muchos cuando se trata de una religión, si nó aquel que nos convierte en seres libres; seres libre de prejuicios y seres libres de preformas.


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