miércoles, 21 de enero de 2015

Un hilo rojo teje nuestro destino.

"Hace mucho mucho tiempo, un emperador se enteró de que en una de las provincias de su reino vivía una bruja muy poderosa, quien tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino y la mandó traer ante su presencia. Cuando la bruja llegó, el emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique y lo llevara ante la que sería su esposa. La bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir y seguir el hilo. Esta búsqueda los llevó hasta un mercado, en donde una pobre campesina con una bebé en los brazos ofrecía sus productos. Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie. Hizo que el joven emperador se acercara y le dijo: «Aquí termina tu hilo», pero al escuchar esto el emperador enfureció, creyendo que era una burla de la bruja, empujó a la campesina que aún llevaba a su pequeña bebé en brazos y la hizo caer, haciendo que la bebé se hiciera una gran herida en la frente, ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza.

Muchos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor era que desposara a la hija de un general muy poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda. Y en el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, la cual entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente… Al levantárselo, vio que ese hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente."
Leyenda oriental, íntimamente relacionada con nuestra Μοῖραι (moira) griega y nuestra Parcae romana, y que básicamente viene a decir que nuestro destino está en manos de los Dioses, esos que tejen nuestra vida, nos despojan del libre albedrío y a cuyo capricho estamos condenados. Y es que la mitología es capaz de explicar cualquier cosa ... el hecho de que se produzcan tremendas casualidades, encuentros y desencuentros y atracciones inexplicables se explica con esta preciosa leyenda.  Pero lo curioso de esta historia es que hasta en culturas tan distantes y distintas como la Oriental y la Mediterránea se hable del hilo tejedor del destino o fatum, el terrible hado que guía nuestras vidas.
Y no le falta razón... ¿cuantas veces hemos sentido que estamos atados a algo o a alguien por un hilo invisible? esa atracción fatal o maravillosa, que nos provoca un inquietante "Déjà vu" cuando nos encontramos con "esa" persona. 

Hace unos días alguien me dijo que no creía en las casualidades, que tan solo existe la causalidad. ¿Acaso la química es capaz de hacer encontrar "almas gemelas"? los que no creemos en los dioses estamos condenados a tratar de explicar cualquier hecho y dar una solución coherente a esos misterios, los que creemos en la libertad y los que estamos convencidos que somos capaces de controlar nuestras vidas, tal vez nos estemos equivocando.

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