lunes, 14 de abril de 2008

La Rana

La luz de la luna se reflejaba en la charca, ténue y sinuosa bailaba con la bruma, formaba imposibles formas que no paraban de moverse, al fondo la negra silueta de un abanto sobre las cúpulas del monasterio brillantes de plata y grana.

Cierta noche clara en que la bruma del agua formaba reflejos de luz en el agua, un pequeño renacuajo jugaba a ser rana, verde brillante, verde esmeralda quería competir con el resplandor del mausoleo plata y grana.

La pequeña aprendiz de rana quería ser hermosa entre las suyas, la mas bella entre las bellas y noche tras noche se miraba en el agua clara de la charca retocando el brillo húmedo de su lomo

- Batracio presumido, que haces tan acicalado?

sobresaltada brincó sobre su hoja cayendo al agua;

- quién ha hablado, quien osa importunarme?

De pronto el resplandor de la luna dibujo una figura en el aire, ténue y fugaz el dibujo era el de una Blanca Dama de cabellos negros y ojos glaucos. El miedo paralizó a la rana, nunca nadie le habló así, pero era tan bella la dama¡ su figura, sus ojos y ese movimento ondulante¡

Una nube tapó la luna y la Blanca desapareció...

Noche tras noche el pequeño renacuajo fué creciendo, tornándose verde brillante y noche tras noche buscaba a su amada entre las brumas del bosque mirando desde su hoja en la charca.

Nuestra rana dormía de día y velaba en la noche, soñando én la vuelta de su amada Blanca.

- Ella es una princesa, la bella hija del rey del monasterio, que busca a su principe encantado, y yo soy él, un antiguo sortilegio de viejos druidas me convirtió en lo que hoy soy. - se engañaba el sapo.

Noche tras noche alimentaba su sueño con nuevas fantasias.

- Ella vendrá y me besará y me rescatará de la charca llevándome con ella al castillo encantado que domina el abanto.

Tanto deseó el batracio, tanto lloró y tan amargamente imploró que algún viejo mago se apiadó de él, no se sabe si fué obra divina o el mismo demonió tomó parte en la conjura pero el animal quedó convertido en hombre.... primero sorprendido, luego exultante comenzó a saltar de hoja en hoja hundiendo todas las ramas de la charca, loco de alegría se sentó al borde de un estanque cercano esperando la llegada de su amada.

La luna aparecío entre las nubes y la bruma del rio levanto, una ténue luz se cruzo entre las hojas formado una figura blanca que bailaba y sonreia al joven aprendiz de hombre. Hipnotizado y boquiabierto intentó coger su cintura para besar los labios granas que él creia ver.

Allí mismo cayó, al pequeño estanque, tan pequeño y tan profundo que la rana/hombre se ahogó...

Aun se ve en las noches de luna llena a una sombra desnuda corriendo en el bosque de la Herrería, persiguiendo rayos de luna entre las hojas de los robles a la sombra del abantos que se cierne sobre el monasterio de plata y grana.
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