viernes, 30 de marzo de 2007

El Triunfo de Deméter

Para los griegos Deméter siendo una diosa de la amapola
Portando gavillas y amapolas en ambas manos. — Idilio VII.157.



Los misterios eleusinos eran ritos de iniciación anuales al culto a las diosas agrícolas Demeter y Perséfone que se celebraban en la ciudad de Eleusis, celebraban el regreso de Perséfone, pues éste era también el regreso de las plantas y la vida a la tierra.


Perséfone había comido semillas (símbolos de la vida) mientras estuvo en el inframundo (el subsuelo, como las semillas en invierno) y su renacimiento es, por tanto, un símbolo del renacimiento de toda la vida vegetal durante la primavera y, por extensión, de toda la vida sobre la tierra.

Mientras Deméter buscaba a su hija Perséfone, habiendo tomado la forma de una mujer anciana, recibió la hospitalaria bienvenida del rey de Eleusis (Triptolomeno) en Atica. Este le pidió que cuidase de sus dos hijos y como regalo al Rey por su hospitalidad, Deméter planeó convertir a Demofonte (uno de sus hijos) en un dios, cubriéndolo y ungiéndolo con ambrosía, respirando suavemente sobre él mientras le sostenía entre sus brazos y su pecho, y haciéndole inmortal quemándolo sobre carbones al rojo vivo en la chimenea del hogar familiar cada noche, a espaldas de sus padres.

Deméter no pudo completar el ritual porque la reina sorprendió una noche a su hijo en el fuego y chilló asustada, lo que enfureció a Deméter, quien lamentó que los estúpidos mortales no entendiesen el concepto y el ritual.

En lugar de hacer inmortal a Demofonte, Deméter decidió enseñar a Triptólemo el arte de la agricultura y, a través de él, el resto de Grecia aprendió a plantar y segar cultivos. Triptólemo cruzó el país volando en un carro alado mientras Deméter y Perséfone cuidaban de él, ayudándole a completar su misión de educar a Grecia entera en el arte de la agricultura.

Más tarde, Triptólemo enseñó a Linco, rey de Escitia, las artes de la agricultura, pero éste rehusó enseñarlas a sus súbditos, y trató de matar a Triptólemo. Deméter le transformó en un lince.

Las ceremonias comenzaban en Atenas el 16 de boedromion con los celebrantes lavándose a sí mismos en el mar y sacrificando un puerco joven.

La procesión comenzaba en Kerameikos (el cementerio ateniense) el 19 de boedromion y la gente caminaba hasta Eleusis, siguiendo el llamado «Camino Sagrado», balanceando ramas por el camino. En un determinado punto de éste, gritaban obscenidades en conmemoración de Yambe (una vieja que —contando chistes— había hecho sonreír a Deméter cuando ésta lloraba la pérdida de su hija). La procesión también gritaba «¡Iakch' o Iakche!», refiriéndose a Yaco, posiblemente un epíteto de Dionisio, o una deidad independiente, hijo de Perséfone o Deméter.

Tras llegar a Eleusis, había un día de ayuno en conmemoración al que guardó Deméter mientras buscaba a Perséfone. El ayuno se rompía para tomar una bebida especial a base de Cebada y Poelo llamada kykeon, a la cual se le atribuyen ciertas cualidades alucinógenas y que algunos argumentan que es la base del LSD. En los días 20 y 21 de boedromion, los iniciantes entraban en una gran sala llamada Telesterion donde les eran mostradas las sagradas reliquias de Deméter. Esta era la parte más reservada de los misterios y aquellos que eran iniciados tenían prohibido hablar jamás de los sucesos que tenían lugar en el Telesterion, so pena de muerte.

La última noche era una gran fiesta en la que todos se consagraban a la Gran Diosa Juerga.

Los misterios fueron abolidos en el 392 cuando Teodosoio cerró todos los santuarios y prácticamente exterminados en 4 años después con Alarico I, cristiano arriano y de oscuros ropajes.



Publicar un comentario