martes, 22 de agosto de 2006

La leyenda del minotauro o de como Pasifae fué seducida por un Tarteso

En la mitología griega el minotauro era un monstruo con cabeza de toro y cuerpo de hombre. Hijo de Pasifae, reina de Creta y mismisima hija del Dios Helios, y de un toro blanco como la nieve que el dios Poseidón había enviado al esposo de Pasifae, el rey Minos.
El animal era tan bello que Minos se negó a sacrificarlo, Poseidón se vengó haciendo que Pasifae se enamorara de él; esta, ayudada por el arquitecto e inventor Dédalo, consiguió tener relaciones con el animal y quedar embarazada.

Después de dar a luz al Minotauro, Minos ordenó otra vez Dédalo que construyera un laberinto tan intrincado que fuera imposible salir de él sin ayuda. Allí fue encerrado el Minotauro y lo alimentaban con jóvenes víctimas humanas que Minos exigía como tributo de Atenas (14 jóvenes atenienses 7 doncellas y 7 efebos).

El héroe griego Teseo se mostró dispuesto a acabar con esos sacrificios inútiles y se ofreció a sí mismo como una de las víctimas. Cuando Teseo llegó a Creta, la hija de Minos, Ariadna, se enamoró de él. Ella lo ayudó a salir dándole un ovillo de hilo que él sujetó a la puerta del laberinto y fue soltando a través de su recorrido. Cuando se encontró con el Minotauro dormido, golpeó al monstruo hasta matarlo, salvando también a los demás jóvenes y doncellas condenados al sacrificio haciendo que siguieran el recorrido del hilo hasta la entrada.

Esta es la base mitológica de una historia que, seguramente, no fue tan truculenta¡¡¡

Efectivamente el mítico Minos fue rey de Creta que a finales de la Edad del Bronce, haciendo de la isla una cultura floreciente y próspera que comerciaba con todo el mediterráneo. Contemporáneo de nuestro querido y también mítico rey Argantonio, que, casualmente , también reinaba en uno de las zonas más ricas de nuestra Península “Tartessos”. Las similitudes culturales no fueron producto de la casualidad... se sabe del comercio entre ambas potencias económicas, de constumbres sociales parecidas.... así como de su culto por los toros. Recordemos la famosa ganadería de Gerión tan preciada en las dehesas Onubenses como lo son hoy en día los toros de Osborne. Los Tartessos comerciaban con ganado y lo transportaban en grandes naves a través del Mediterráneo.

El toro que Poseidón regaló a Minos, vino por el mar, y era un maravilloso ejemplar blanco, perfectamente pudo haber sido un bello ejemplar de Bobino Tartesso traído expresamente en una nave resplandeciente como regalo al rey¡ como también pudo haber sido que el embajador de Tartessos (capitán de la nave) pudiera ser que, apodado “El Toro” y, después de engatusar a la bella esposa, ¡¡¡¡todas sabemos de la galantería del macho celtibero¡¡¡¡¡¡ dejara preñada a la esposa del Rey Minos.

Biológicamente es imposible que, tras la cópula, dos especies distintas puedan procrear¡, pero entre un fornido y ¡deseperado¡ marinero (las travesías por mar duran meses) y una ingenua dama falta de los mimos de su marido¡¡¡¡

En fin¡ Pasifae, procreó y el niño que tuvo no debió de ser ningún monstruo con cuerpo humano y cabeza de Toro, pero si que era la vergüenza de un marido engañado, y este ser¡¡ “hijo del “Toro” mostraba a todos los cuernos que tenía.

Como Minos, aunque tenía cuernos, no tenía ni un pelo de tonto, pensó:

. No puedo matar al hijo de un embajador Tartesso.... eso podría enturbiar las relaciones comerciales con el Reino de Argantonio.
. Tampoco puedo mostrarlo como hijo ilegítimo, pues sería el hazmerreír de mi pueblo.

Solución:

Encerró al Minotauro y de paso aprovecho la coyuntura para asustar a los Griegos (que se llevaba muy mal con ellos) y así de paso cobrarles tributo (las 7 doncellas y los 7 efebos seguramente serían pagos en especie).


Esta puede ser la base histórica de la leyenda en cuestión.

Y como en casi todos los mitos hay una parte de realidad y otra de cuento.
Que cada cual se quede con la que más le guste¡
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