viernes, 29 de diciembre de 2006

Quiero volar

He caido en el abismo, este barco se hundió hace 7 días, cuando en un ataque de locura quise ser yo misma y no vacilar, empecé a desaprender lo aprendido y organizar mi vida, que hasta ahora giraba en torno la sangre, he pasado 7 días en el hospital, al principio era un infarto cerebral... Dios¡ a mí edad y sin antecedentes, pensé en los años de estres, en aquella ansiedad que me provocó mi anterior trabajo, pero hacía más de un año que aquello estaba olvidado, ahora no estaba agobiada y casi no me acordaba del infame aquel que me hacía la vida imposible, hoy quedó descartado, la máquina de la verdad "la resonancia magnética" habló, luego los análisis de sangre y esa subida en las trasaminasas ... que es tener un hígado graso? siempre pensé que eso solo le pasaba a las pobres ocas para consuelo y deleite de paladares exquisitos.
Hoy no saben que me pasa, nadie sabe que me pasa y es que hasta el martes no salen las dichosas pruebas, solo sé que estoy mareada, que un enorme y turbador vértigo está alojado en mi cabeza, que me duelen las caderas y me cansa andar, que apenas siento los dedos de mí siempre torpe mano izquierda y que a ratos me arrepiento de haber empezado esto, pero ahora no puedo dejarlo y hay de desaprender para poder volver a crecer.

jueves, 21 de diciembre de 2006

No es lo que tengo, es lo que soy ...

Sierra de Prades - Tarragona. Ago 05

Padezco de melancolía, desde hace años este mal me afecta, sobre todo en los cambios de estación, el diagnóstico es solo ese, una profunda melancolía que hace que pase dias enteros llorando, no llega a la categoría de depresión endógena ni tan siquiera a un triste trastorno bipolar, así que no hace falta medicación.

Este otoño ha sido muy duro, empecé a llorar en Septiembre con las primeras lluvias, pero desde Agosto ya notaba un cierto desasosiego que no me parecía normal. Hoy ha empezado el Invierno, equinocio frio, aun no he visto el primer copo de nieve y sigo llorando, crisis existencial? no lo sé, tan solo una tristeza enorma me encoge el pecho y me grita en el estómago.
La semana que pasé en Prades, meditando y compartiendo experiencias en aquella casa rural me enseñó a encontrarme con lo más oscuro de mí, descubrí que tenía muchos miedos y sobre todo muchos prejuicios, entendí que no era libre y que nunca había escogido, todo lo que había en mi cabeza estaba programado desde la infancia y había heredado un tipo social que ni entiendo ni me gusta.
Ponte ahora a desprogramar patrones, tras 37 años de enseñanzas y apegos que están grabados en mí mente como la marca del ganado, ha pasado más de un año de aquello y cada día que pasa es más duro, porque mi lucha no es contra alguien o algo determinado, mi lucha es interior y pesa más el corazón y la querencia que la propia razón que me dice que me despegue.
Estoy a punto de tirar toda mi vida por la borda de un barco que empieza a hundirse y empezar de nuevo, sí tal vez sea una crisis existencial, o que tal vez estoy llegando a los 40 y, como dice el anuncio, "no es lo que tengo, es lo que soy".

martes, 19 de diciembre de 2006

Narciso

En psicología, el trastorno narcisista de la personalidad se caracteriza porque en el individuo presenta un patrón general de grandiosidad, necesidad de admiración y una total falta de empatía o conexión emocional con los demás.
En la mitología griega Narciso era hijo del rio Cefiso y la ninfa Liríope, cuando nació la criatura, Tiresias el vidente ciego, advirtió a su madre que este viviría hasta viejo siempre y cuando nunca viera su imagen, pues eso sería su perdición, así que durante años se cuidó Liríope de que su precioso bebe estuviera cerca de algún espejo.
Narciso crecio y se convirtió en un hermoso joven, tan bello era el chaval que todo el que lo miraba se enamoraba en el acto y daba igual que fuesen hombres o mujeres, a su paso iva dejando un rastro de corazones rotos.
Eco era una ninfa, charlatana y parlanchina que se dedicaba a dar conversación a Hera mientras Zeus se liaba con cualquier criatura que encontraba por el mundo. Un día la diosa descubrió que Eco trabajaba para su esposo en vez de ella y como castigo tan desleal trabajo la dejó sin voz... Eco solamente era capaz de repetir la última palabra que decía el que estaba hablando con ella.
Las historias confluyen la mañana que Eco conoció a Narciso, la desgraciada ninfa quedó fulminantemente enamorada del palmito del niño, pero era incapaz de declararle su amor, más que nada porque repetía todo lo que decía él, así que urdió esconderse entre los arboles y hacer notar su presencia con el sonido de las ramas, Narciso, preguntó; Hay alguien aquí???? a lo que Eco respondía; aquí, aquí.... Narciso; Ven y ella Ven, ven.... cuando más curioso y expectante estaba el Efebo apareció Eco desnuda y resplandeciente ante los ojos de él, incapaz de articular palabra, Narciso preguntó; qué quieres? y Eco respondía; quieres, quieres.... Quien eres? y Eco; eres, eres..... Eco estaba cada vez más roja, de vergüenza y de miedo tal vez, se avalanzó sobre los brazos del joven y este dándose cuenta de la situación, se mofó de la ninfa diciendole; pero que te habrás creido, mira que eres estúpida, y se largó.
La pobre quedó sola y repitiendo continuamiente ... es tu pida..... es tu pida .... así se encerró en una cueva, llorando y rota de dolor por semejante desprecio, quedó consumida en el interior de la cueva y allí desapareció por completo, solo quedó su voz que repite continuamente a todos los que aun entran en las grutas.
Pero como a cada cerdo le llega su San Martín y en ningún mito nadie se quedaba sin su castigo pertinente, al orgulloso Narciso le tocó lo suyo. La Diosa Némesis quedó muy disgustada con el comportamiento del joven y muy dolida con la desaparición de Eco, así que un día que estaba él paseando por el bosque, encantdo de la vida y deleitándose con los piropos de todos, esta le encantó hasta hacerle desfallecer de sed, tanta sed le dio que se avalanzó sobre un estanque límpio y cristalino que "casualmente" había por allí. Cuando quedó satisfecho, de pronto vió su imagen reflejada en el agua trasparente y ahí quedó paralizado, enamorado de su propia imagen, y así pasaba las horas. Unos dicen que murió al lanzarse al agua para poder consumar su propia unión y otros que de inanición al ser incapaz de separarse de su reflejo. En ese mismo lugar creció una hermosa flor que desde entonces llamamos Narciso en honor al joven dios.
Narcissus Bugei Fam. Amaryllidaceae (Endemismo de las Sierras Subbeticas)

miércoles, 13 de diciembre de 2006

Las Danaides

Al Dios Poseidón le gustaban las ninfas..., así que tomó a Libia y le otorgó la dicha de ser madre de dos churumbeles a los que llamó Agenor y Belo.
Agenor fué rey de Siria y Belo (dió el braguetazo) casandose con la hija del Nilo Aquinoe, convirtiendose en el señor del más fértil valle de la antiguedad, con esta tuvo dos gemelos Danao y Egipto, y como buenos hermanos estuvieron enfrentados de por vida.
Cundo Belo murió, entregó a Egipto Arabia y a Danao Libia. Claro que Arabia es un secarral, más bien diria yo un desierto de donde solo salía petroleo, y claro en aquella época la preciada roca líquida les servía solo para prender lucernas, así que decidió que todo el fertil valle del Nilo sería suyo, para eso era su abuelo, y su hermano podría conformase con el resto de Libia...,
Lo primero que hizo fué ponerle su nombre "Egipto" y finalmente consiguió que su hermano Danao huyera a la isla de Argos; debían de ser los hermanos gemelos pero de parecerece entre ellos como un huevo a una castaña.
Por aquellas fechas Egipto ya había conseguido tener 50 hijos y Danao 50 hijas (entonces no existia la fecundación in vitro y la fertilidad entre los hombres no debía estar sujeta a la alimentación ni a la contaminación del planeta), así que en un ataque de reconciliación familiar navideña a Egipto se le ocurrió casar a toda su prole con sus propias sobrinas, las llamadas Danaidas, al fin y al cabo estas vivian en Argos, una isla más a todo su territorio tampoco le venia mal.

Las Danaidas vivian tranquilas y felices en la paradisiaca isla, consagradas al culto de Atenea, que para eso había sacado a su padre de las garras de Egipto, y sobre todo ajenas a lo que su vil tio planeaba, y esto no era otra cosa que una nave con 50 remos en la que viajaba una tropa de hormonados primos deseosos de recoger su botín de guerra.

Cuando los 50 de Egipto llegaron a Argos orgullosos y estirados como pavos reales, su tio Danao cedió a los deseos de su gemelo y entregó a sus 50 adolescentes, invitó a todo ser viviente de los alrededores e hizo un festín que aun se recuerda, pero antes había hecho prometer a sus hijas que matarian a sus maridos en la noche de bodas, antes de que estos cumplieran su proposito y serían recompensadas por Atenea y su propio padre Zeus.

Entregó a sus hijas una daga y confió en la muerte de todos sus yernos, todos menos uno porque la mayor de todas ellas Hipermnestra, perdonó a su esposo, no se sabe si porque se había enamorado de él, o por qué se veía mayor y sin marido (y ya se sabe eso que es mejor pájaro en mano que un ciento volando).

Las 49 asesinas fueron perdonadas por Zeus por mediación de Atenea (su jefa) pero a la mayor la pusieron en cuarentena y solo fué liberada cuando Afrodita cual Aly Mcbeal prehistórica intercedió por ella, y es que el amor es el amor.

Las pobres muchachas quedaron viudas de por vida y a ver quien era el guapo que se atrevía ahora a casarse con tal jauría de viudas negras, así que murieron de las tres "V" (Viejas, Vacias y Vírgenes) y para colmo de calamidades cuando llegaron al Hades descubrieron con gran tristeza que allí Zeus no tenía potestad, el amo del territorio era el gran Hades, esposo de Proserpina y señor de los infiernos.

Para los antiguos griegos Hades no era el típido diablo vestido de rojo con cuernos y rabo que la tradición judeo cristiana nos ha hecho ver, Hades era el Dios de los muertos, soberano del submundo y juez de lo que hemos sido en vida; Tanto para lo bueno o para lo malo, un griego siempre viajaba tras la muerte, cruzando la Estigia, al infierno.
Lo no deseable era quedarse en el limbo donde los espíritus sufren y ansian visitar el hermoso palacio de fuego.

Si un griego se había portado mal en vida, cuando llegaba al hades se le infligia un eterno castigo y eso era todo...

Las pobres Danaides vivieron toda su vida consagradas a la Atenea, mucha sabiduría pero poca alegría para el cuerpo y cuando al fín murieron, comprobaron con pavor que a Hades no le había gustado el pequeñito detalle de obedecer a su padre.

Las hijas de Danao fueron condenadas a llenar un enorme tonel de agua, un tonel que nunca estaba lleno pues filtraba por la panza, aun están las pobres acarreando ánforas desde las fuentes estígias.

Y es que nos encontramos en una encrucijada, las leyes de los hombres no son las de los dioses y nunca sabremos que es lo que hay más allá de la muerte: Nadie volvió para contarlo.
Ilust. Las Danaides de J.W. Waterhouse


lunes, 11 de diciembre de 2006

Diciembre .... consagrado a Saturno

En el décimo mes del antiguo año romano, uno de los meses con lluvia en su nombre, como septiembre, octubre y noviembre (respetemos la etimología, que siempre aclara conceptos), las humedades del otoño y del primer invierno empiezan a dar paso a esos fríos secos de días breves como destellos y de noches cada vez más largas y oscuras.


La Navidad, claro está, es cosa cristiana (¡con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho!), pero sus orígenes son netamente paganos. Para que ustedes me entiendan: el final del año romano, ese "december" ancestro de nuestras fiestas que se prepara para el mes de enero -el mes de Jano, una de cuyas caras mira hacia el pasado y otra hacia el futuro-, era también un mes en cuyo tramo último se juntaban parte de las fiestas saturnales, de los ritos dionisiacos y, sobre todo, la fiesta del "Sol invictus", que corresponde al solsticio de invierno, la noche más larga del año, tras la que los días empiezan a crecer de nuevo y el sol parece renacer y recobrar las fuerzas perdidas.


Pronto serán posibles otra vez la caza y la pesca y se reanudarán las actividades agrícolas tras ese letargo que corresponde, en realidad y en puridad, con el final del año, el final del ciclo natural y el inicio de su renovación anual.


Ahí, en la noche de los tiempos quieren algunos que situemos las primeras hogueras, tan emparentadas con las de San Juan, la noche más corta del año y la culminación de la celebración de la vida plena, puerta mágica del verano, y los primeros ritos que tienen que ver con la Navidad.


Navidad, ya se sabe, toma su nombre del nacimiento, de la Natividad de Jesús, niño que será luego Cristo. Pero mucho antes de la Natividad cristiana está esa celebración pagana que adora al Sol y le pide, le ruega, que despierte de su letargo, que sus fuerzas no se extingan para siempre y sea capaz de regenerarse a sí mismo.



Es también un nacimiento y una resurrección. Y no es difícil imaginar que el primer culto a los árboles mágicos (abetos, robles, muérdagos) tiene que ver con aquellas especies que son capaces de sobrevivir en los rigores de diciembre. Las hogueras para atraer y fortalecer el sol y para acompañar la noche más larga del año serían así un antecedente de todas nuestras sofisticadas ristras de tililantes bombillas. Y piñas y abetos son, sobre todo en el septentrión europeo, un símbolo claro de la naturaleza viva, el árbol de hoja perenne ajeno a la desnudez decembrina de otras muchas especies vegetales.


Todo eso, como decíamos, en la noche de los tiempos. Pero nos han quedado rastros suficientes -sin necesidad de remontarse a Stonehenge y a las gentes del círculo- como para reconocer que, en el hemisferio norte de este planeta, el solsticio de invierno está ligado a la mismísima y así llamada revolución neolítica y, por lo tanto, a las raíces más profundas de nuestra civilización.


Con Roma coinciden tres celebraciones.


Saturno era el nombre con que en Roma se conocía la divinidad griega Crono, el padre de los dioses. Su leyenda se asociaba a la de una edad de oro situada al comienzo de la humanidad y en un paraíso que Virgilio (Eneida VIII 319-325) ubicaba en el Lacio: no existía el trabajo, pues la tierra ofrecía espontáneamente sus frutos, y no había diferencias entre ricos y pobres; reinaba la paz y la igualdad social. Intentando evocar y hacer presentes tales tiempos se celebraban en Roma las Saturnales durante los siete días que iban del 17 -día principal de la fiesta- al 23 del "humoso" diciembre. Era tradicional el lectisternium o banquete público en honor del dios, y las calles se llenaban de bullicio.
No obstante, a diferencia de los juegos, lo más importante de la fiesta transcurría en el ámbito privado. Era de rigor el intercambio de regalos entre amigos y conocidos, como también lo eran los excesos en la comida y la bebida y el vestir la synthesis, una toga de fiesta; las diferencias entre amos y esclavos eran momentáneamente abolidas -por cuanto los segundos eran admitidos al banquete e incluso servidos por los primeros- y todos sin excepción lucían el píleo, o gorro de lana distintivo de la libertad de los antiguos esclavos. También se recurría a los juegos de mesa -el "juego de los ladroncillos" o un predecesor de nuestro "tres en raya"- y de azar -las tabas, los dados-, prohibidos estos últimos por ley durante el resto del año pero ahora permitidos tanto para apostar con nueces o con dinero como para elegir a suertes el "rey del banquete", que se ocupaba de encomendar diferentes prendas a los comensales.


Luego, la festividad solar, el solsticio que anuncia el nuevo ciclo, y a continuación, una parte de las bacanales, donde Baco, el Dionisios griego, es absoluto protagonista.


Total: comida, bebida, hogueras, algunos ritos y la sensación de alivio de haber sobrevivido un año más y comprobar que el mundo no se acaba.... Nada nuevo bajo el sol...

domingo, 10 de diciembre de 2006

Las Filosofias Terapéuticas de la Felicidad (Segunda Parte)



La religión ofrece un camino hacía la ataraxia y, a veces, hacía algo más extático... las antiguas religiones paganas permanecieron vivas durante siglos, conviviendo con el cristianismo, aunque en los periodos Helenístico y Romano mucha gente se convirtió a las llamadas "religiones mistéricas" que llegaron al mundo griego y romano procedentes de Oriente Próximo. Se las denominó así a partir de la palabra "myster", que se refiere a un rito especial que se mantiene en secreto y que no se puede revelar a los que no pertenecen a esa religión. Para convertirse en un miembro de pleno derecho del culto mistérico el iniciado debía cumplir este rito.
Los tres cultos más populares fueron los de la Magna Mater, el de Isis y el de Mithra...
El culto hacia la Magna Mater (nuestra Cybeles madrileña) llegó a occidente en torno al siglo VI aC . la Magna Mater, la fuente de vida, se enfureció contra su amante Attis (el dios de la vegetación), porque le había sido infiel. Presa de un ataque de celos, Cybeles mató y castró a su amante, enterrándole a continuación bajo un pino. Tras llorar su muerte le devolvió la vida. Las estaciones reproducen esta historia: la vegetación se marchita en otoño, muere en invierno y revive en primavera, momento en el que tienen lugar las grandes ceremonias en honor de la diosa, durante estas celebraciones se baila, se canta y se interpreta música. Los aspirantes al clero se castraban a sí mismos utilizando piedras, reproduciendo así el destino de Attis y ofreciendo su fertilidad a la Gran Madre. A continuación se excavaba un foso al que descendían los iniciados vestidos con togas blancas. Se colgaba sobre ellos un toro vivo y se procedía a su sacrificio. Los iniciados, cubiertos con la sangre del toro, se arrastraban fuera del foso habiendo ya "renacido" en el culto de la Magna Mater.
La gran madre ofrecía una explicación al misterio del ciclo de la vida y daba a los iniciados la posibilidad de integrarse en el gran círculo natural, este tipo de prácticas fueron muy comunes entre los centuriones romanos en el siglo II, que hartos de soportar el tedioso culto imperial, y desvinculados de sus lares familiares, veian en este tipo de rituales una forma de autoayuda a su superstición. El culto a Cybeles se fué diluyendo con la llegada y triunfo del cristianismo y finalmente restituido con la entronización de María como madre del hijo de Dios.
La evolución y el crecimiento y sobre todo la comprensión del misterio de la vida, ha sido desde tiempos remotos uno de los hilos que han movido la filosofía y la religión y estos cultos ancestrales unidos al periodo de inciación, eran una alternativa muy atractiva al desmoronamiento espiritual que asoló occidente, además de un caldo de cultivo bastante sustancioso para el asentamiento del monoteismo.

Hongos

Ocultas entre la hierba....


Una mañana de otoño en el Castañar del Tiemblo ....