lunes, 29 de octubre de 2012

BAJAR AL INFIERNO

... por iniciativa propia, porque prefiero disfrutar del paisaje y conocer el camino de vuelta, aunque ya no vuelva, a caerme al fondo y darme de bruces con el diablo, porque he cerrado el circulo al final del año y no puedo más, porque no queda más que de-construir, porque el solar quedó vacío.
No sé si volveré a subir, tal vez encuentre allí eso que busco y deba quedarme, o tal vez regresaré a Itaca. Sé que el viaje será largo, estará lleno de aventuras y peligrosas sirenas pero, si vuelvo sé que merecerá la pena, como Ulises encontraré la inmortalidad. Eso o el olvido.

miércoles, 18 de enero de 2012

El invierno más largo,

He bajado al infierno a buscar una respuesta a este frio aterrador que me corroe el alma, la nieve cae pálida y fría, apenas cubre un fino manto sobre el asfalto, tan blanca que parece una sábana de algodón antiguo, los copos... lentos y pesados nublan la vista, estrellas fugaces ralentizadas que se llevan deseos al suelo, anhelos rotos que esperan desaparecer al calor de la media mañana.
El frío del invierno ha llegado a mi puerta, hace más de un año que se ha instalado en mi vida, inquilino indeseado al que no puedo echar de mi casa, me ha secado de ideas y solo me llena de deseos vanos que no me dejan dormir. Aprendí a desaprender y a despojarme de lo innecesario y ahora no soy capaz de llenar el solar que dejé vacío, todo me asquea, me parece superfluo, frivolo e innecesario.

Encontrarme antes de que me encuentren los diablos que rondan mi mente es la única meta, porque, a veces siento como van chupando las pocas fuerzas que me van quedando.


Tal vez no llegue nunca la primavera y tenga que vivir eternamente este frio, helada y vacia, vacia, vacia y sola.