lunes, 24 de noviembre de 2008

Como una intuición o tal vez un sueño revelador, llegó hasta mi mente la imagen de un principe; blanco como la pita y rubio cebada, sería este mi principe azul? encantador y encantado, batracio mágico convertido en hombre?
Pasaron muchos años, siglos se me hicieron y entonces tan solo era una adolescente, granujienta y enclenque, fea, desgarbada, voz de pito y bastante marisavidilla... una soñadora, quería tener mi propio principe, marido amante que me diera principitos y me quitara de trabajar, hoy soy nada de lo que soñaba, la vida da tantas vueltas¡¡¡ se dice que se tiene lo que realmente se desea y que se és lo que se quiere ser.
Sin principe voy sola por el mundo, como y vivo de mi trabajo y no tengo principitos porque elegí no tenerlos, el mundo ha cambiado, los clichés han cambiado, esta sociedad machista está cambiando... antes se nos llamaba solteronas, mocitas viejas, locas solitarias... hoy somos mujeres que no necesitamos de un hombre para caminar.