jueves, 5 de septiembre de 2013

Te extrañaba cuando estabas,
tan ausente y lejano ...
ni una palabra mía merecía tu desprecio
tan vacío...

Lloraba por lo que no tenía, 
y lo que me dabas me sabía a sal.

Pero era tu sola presencia
la que me elevaba 
y me hacía sentir viva.

Hoy ya no estás aquí,
tan ausente y cercano ...
tus palabras quedaron tatuadas
y escondidas en mi alma.

Padre me diste la la vida, 
pero la muerte es el fin.
y aun lloro tu ausencia 
y el vacío...

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