jueves, 15 de agosto de 2013

Eres mi media naranja

Fragmento del discurso de Aristófanes en El Banquete, de Platón:
"En primer lugar, tres eran los sexos de los hombres, no dos como ahora, masculino y femenino, sino que había además un tercero que era común a esos dos…El andrógino (hombre-mujer), en efecto, era entonces una sola cosa en cuanto a figura y nombre, que participaba de uno y otro sexo, masculino y femenino…Eran, pues, terribles por su fuerza y su vigor y tenían gran arrogancia, hasta el punto de que atentaron contra los dioses…Tras mucho pensarlo, al fin Zeus tuvo una idea y dijo: "Me parece que tengo una estratagema para que continúe habiendo hombres y dejen de ser insolentes, al hacerse más débiles. Ahora mismo, en efecto -continuó-, voy a cortarlos en dos a cada uno, y así serán al mismo tiempo más débiles y más útiles para nosotros, al haber aumentado su número…Así pues, una vez que la naturaleza de este ser quedó cortada en dos, cada parte echaba de menos a su mitad, y se reunía con ella, se rodeaban con sus brazos, se abrazaban la una a la otra, anhelando ser una sola naturaleza…"
y he aquí que esa es la explicación lógica que daba Platón al Amor entre los humanos. Desde luego que la mitología griega da para mucho, porque cualquier cosa que pensemos hoy seguramente ya lo dijo o lo pensó un griego hace 2500 años, heredamos el pensamiento clásico gracias al cristianismo legalizado en Roma por obra y mano de Elena, la madre del Emperador Constantino, claro era Griega.
El mito intenta explicar lo inexplicable, el porqué del sentirse atraído por ciertas personas y porqué rechazamos a otras. Para la mente de un griego del siglo V antes de cristo era más fácil entender que un Dios vengativo nos había cortado y separado de nuestro otro  yo, qué buscar una explicación química u hormonal a un sentimiento que aun no hemos conseguido descifrar.
La leyenda de la media naranja, no deja de tener su belleza, da alas a la imaginación y a la búsqueda del yo;  y es que el trans-fondo de todo esto está en que no es que seamos medias naranjas.
Somos simples naranjas enteras que buscan caerse del naranjo.
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