miércoles, 30 de julio de 2008

Post Fata Resurgo

Tal vez he sido demasiado sensiblera y soñadora y reconozco que, en ocasiones, débil de carácter, pero es que no me arrepiento de nada, bueno sí, un poco por haber cedido a chantajes emocionales y otro bastante por haber soportado, siempre poniendo cara de interés, escuchado y tragado las miserias de cuantos aquellos me veían con cara de psicoanalista... y claro, una cosa es estudiar psicología (una de las muchas cosas que nunca terminé) y otra bien distinta es que tenga cara de estar todo el día detrás de un divan.

Después de la última crisis, aquella que me tuvo ingresada en el hospital casi dos semanas, comencé una especie de de-construcción interior que incluía desprenderme de todo los prejuicios físicos y morales que tanto me atormentaban, así como de un desprendimiento de sentimientos y emociones superfluas, lo que en el fondo buscaba era paz interior, estar contenta conmigo misma y así llegar al estoicismo de forma y de fondo que tanto admiro.

Cuesta mucho quitarse lastres, emociones que pesan, sueños y pesadillas, todo aquello que nos forma y nutre a través de una vida (en mi caso casi 40 años), pero entendía que la empresa merecía la pena y es que una inconformista y perfeccionista como yo no está nunca a gusto ni con lo que tiene y, menos aún, con lo que se es.

Así que hace más de un año que empecé la ardua tarea de deshacerme de todo aquello que me desagradaba en esta vida, y es que lo que más me disgusta está en el interior, sobre todo esa forma de ser y actuar atropellada y, algunas veces, sin sentido... y es que odio al ángel ese que todos llevamos dentro y que nos dicta los actos, en una palabra ser dueña de mí y de mi circunstancia.


Hoy han caído todas la paredes, el solar está lleno de escombros y listo para la limpieza final, me he desnudado de todas esas casa que sobran en la vida, de afectos innecesarios, de parásitos y vampiros emocionales, y aunque me encuentro más sola que nunca, no me pesa, el equipaje es ahora más ligero.

Las vacaciones de Agosto las pasaré en Los Alpes franceses, y como Heidi, correré entre praderas, pasearé por las montañas y reflejaré esta casa vacía en las limpias aguas de los glaciares.

Voy a cerrar el blog una temporada, mi ánimo y mi ánima no están para ello y no me voy a llevar el ordenador.

Nos vemos en Septiembre.

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