miércoles, 19 de diciembre de 2007

A proposito de la Navidad

La familia es un ente que te viene dado de nacimiento, tu no la escoges, ni siquiera ella te escoge a tí, y sin embargo está ahí y a veces, es el cordón umbilical que te une a la sociedad.

Lo que más odio de la Navidad son las puñeteras fiestas familiares, donde todo el mundo es felicisimo, donde todos nos sentamos a la mesa a "jartarnos" de comer y brindar por lo bonito que es todo, por cuanto nos queremos y lo unidos que estamos ... y ¡hay que joderse¡ cada año somos más en casa.

El año pasado, por suerte o por desgracía, pasé la nochebuena en el Hospital, pero este año no me libra ni el espiritu santo y para colmo de males con dos embarazadas en la mesa que solo se hablan para comentarse nauseas, pataditas y si el retoño se parecerá al padre o a la madre, ojalá se parezca a mí y se convierta en un antisocial, anti pavo y con alergia a las uvas de año nuevo.

Las viejas saturnales se han convertido en la escusa para reunir a toda la moderna familia del siglo XXI frente al televisor, en escuchar y comentar el potoso discurso real lleno de esperanza y buena voluntad, estudiado y manipulado para que la gilipollezca opinión pública y el palurdismo nacional se crea lo bien que vá todo, lo felices que somos de vivir en un pais tan democrático y tan orgulloso de libertades. Se proclama y se enaltece el culto al círculo familiar, al matrimonio con hijos y abuelos babosos que expían la culpa de falta de cariño a los suyos propios malcriando nietos.

... y a mí solo me queda esperar a que Jano abra la puerta de Enero, suplicar para que este trance pase lo más ligero posible y no me empache de tanto asado y tanto exceso, como si por suerte de un ancestral recuerdo del incosciente necesitase llenar el buche para tener reservas hasta la primavera.


Solo que en el fondo no puedo vivir sin ellos, porque, aunque no los escogiera son lo único que tengo y ¡que cojones¡ les he cogido cariño.
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