domingo, 11 de febrero de 2007

La purificación del alma: Lupercalia

Ante Diem XV Kalendas Martias (quince días antes de las calendas de marte, o quince de febrero).
Fauno Luperco procede de la fusión de sus dos palabras, Fauno, el equivalente al Pan Griego, era adorado en el bosque sagrado y su principal trabajo consistia en proteger al ganado del ataque del lobo por lo cual también se le llamaba Lupercus (el que protege al lobo).

Las Lupercales eran las fiestas romanas de la purificación, hoy podrían asociarse a la Candelaria ya que fueron sustituidas por estas en el siglo VI por un pontífice al que no le parecía muy cristiano ir vestido con trozos de pieles (februari) azotando a jovencitas púberes y no tan púberes.

Un grupo de sacerdotes, los Lupercos o Luperci (Sodales Luperci o amigos del lobo) se elegían entre la élite de la sociedad, al principio se escogían entre adolescentes (esa fase de la vida que entre incorformismo y acné nos comienza a definir en adultos) que se dedicaban a la caza en la época de la inciación. Se reunián en esta fecha en una gruta del Monte Palatino que, según la tradición fue en este lugar donde Fauno Luperco tomando la forma de una loba, había amamantado a los gemelos Rómulo y Remo, y en cuyo honor se hacía la fiesta.

La tradición cuenta que allí había una higuera cuyas raíces habían detenido la cesta en cuyo interior se encontraban los gemelos Rómulo y Remo.

Bajo la sombra de esta venerable higuera, se celebraban el sacrificio de un perro y de un macho cabrío, animales que eran considerados impuros. Después se tocaba la frente de los luperci con el cuchillo teñido con la sangre de la cabra y a continuación se borraba la mancha con un mechón de lana impregnada en leche del mismo animal este era el momento en que los sacerdotes prorrumpían en una carcajada de ritual (que no era de alegría precisamete), luego cortaban la piel de los animales sacrificados en tiras, las februa.

Con este estupendo aspecto y casi desnudos, sólo tapados con estas tiras, salían alrededor del monte Palatino donde golpeaban a todos los que encontraban a su paso. El ser azotado por las tiras de cuero de los luperci equivalía a un acto de purificación, y era llamado februatio.

Este acto de purificación comenzó en el reinado de los gemelos, cuando las mujeres romanas se hicieron estériles. Después de consultar el oráculo de la diosa Juno, en el bosque Esquilo, ésta responde: "Madres del Lacio, que os fecunde un macho cabrío velludo". Y es ésta la razón por la que los luperci van desnudos uncidos en sangre de animales impuros (como si vinieran de caza) con pieles de lobo, golpeando con el látigo como si fuera un miembro viril (ahora se entiende la sustición de estos ritos por los de las ingénuas procesiones de candelas).

Para las mujeres, este rito aumentaba su fertilidad poniéndole las carnes de color purpura, este color representaba a las prostitutas de la época, en particular las que ejercían la prostitución sagrada con los lupercos en el Ara Máxima, también llamadas lupas o lobas (de ahí eso de que eres un "zorrón verbenero") y precisametne de este color se vistió Helena para ofender a su marido Menelao, que como todos los reyes de la época, trataban como una esclava a sus mujeres.

Febrero es al fin y al cabo (dá igual lo que el cristianismo haya intentado dismitificar) el mes de la purificación, entramos en Enero por la puerta de Jano siendo este el comienzo del año, pero no es hasta Febrero cuando el sol comienza a triunfar, a partir de aquí los días son más largos, amanece antes y más tarde cae sobre el horizonte.

El culto másculino y solar romano se transformó con el cristianismo a otro identico, con otros ritos y colores más acordes con la moral judeo-cristiana que hemos heredado, hoy en día veríamos indecoroso ver a un grupo de adolescentes impúberes e imberbes correr medio desnudos por las calles de nuestros pueblos pegando a respetables señoras.

La purificación es una necesidad del alma humana más allá de modas new age y panfletos consumistas, desde muy antiguo el hombre ha sentido que debía limpiarse de roña externa e interna y para ello ha usado el agua y el fuego, los dos únicos elementos desinfectantes más eficaces aun cabe que el estropajo.
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