lunes, 13 de noviembre de 2006

Los fantasmas del pasado


Hoy he despertado con una sensación agridulce bastante desagradable, viejos fantasmas me han visitado en sueños y cuando ha sonado el despertador he sentido una lágrima salada en los labios. Es muy duro no poder olvidar ciertos momentos y más duro aun recordarlos de vez en cuando y es que hay episodios de nuestra vida de los que es mejor olvidarse, dejarlos atras y comenzar de nuevo, como si nada hubiese ocurrido.



Alguna vez he sentido la misma sensación que he tenido esta mañana, pero nunca fué tan nítida, hacía mucho que no soñaba con él ... y hoy me ha sorprendido el no recordar su cara, recordaba su nombre y sabía que era él y lo mal que me hacía sentir cada vez que me mentía, pero ya no recuerdo su rostro y han pasado 12 años desde entonces.



Sé que nunca volví a ser la misma, que aquel verano perdí la poca inocencia que me quedaba. Como me arrepiento de tanta lágrima por nada, por lo que no merecia la pena, por aquel que nunca me mereció y jamas fueron palabras derramadas en valde, porque no me consolaba saber que él no debió nunca cruzarse en mi vida, le detesté y le odié con todas mis fuerzas, por mentiroso y por ruin, por mala persona.



Lo curioso de algunas almas es que aman a personas que no merecen ser amadas. No soy rencorosa y nunca lo he sido, pero miles de veces he deseado ver como todos los males del mundo le atacaban, ver como las viejas arpias de la desesperación se le comian los ojos y corazón y que sintiera una mínima parte del dolor que sentí yo aquel día que me mintió.



Han pasado 12 años y aun se me ponen los vellos como escarpias cada vez que recuerdo "su" mentira, el verme obligada a mentir para poder descubrirle, y comprobar que no me amaba, porque por una vez en mi vida y por primera vez sentí ese sentimiento ruin, la doblez de mi alma estaba en sentir odio en desearle el mal de por vida, ese maleficio que me estaba quemando viva, que me impidió dormir durante años y que aún siento algunas noches.




La terapia consistió en borrar su huella con otro amor, esta vez fué mas dulce y me aseguré que fuese una persona que nunca me mintiese, no funcionó ... quedó poso y no pude olvidar besos y promesas pero sobre todo no conseguia conciliar el sueño y es que los dolores del alma, cuando son verdaderos no se olvidan fácilmente, me prometí olvidarle

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