miércoles, 26 de julio de 2006

La vuelta

Hoy regreso del camino, tan esperado y tan duro pero sobre todo tan decepcionante.

La sensación que me dejan 9 días andando, valiendome solo de mis pies y de lo que cargo en la espalda es maravillosa porque me he demostrado a mi misma que soy capaz de sobrevivir con lo justo, que unas vacaciones no solo son días de relax y playa y que la vida es mucho más que trabajar para vivir y vivir para trabajar.

El Camino lo busqué como una manera de encontrarme a mi misma y realmente me propuse realizar un verdadero camino interior, suena un poco pedante y bastante pretenciso, parecen palabras sacadas de un libro de psicología barata de autoayuda, pero para mí caminar hasta Compostela era renovar la promesa que me hice hace 8 años de volver al Finis Terrae por mí misma.

Mi primer y gran error ha sido que no he echo el viaje sola, el primer día conocí a Pedro, un hombre mayor que se parecía físicamente muchísimo a mi abuelo José, de Málaga, viajaba solo y cuando llegó al albergue de Triacastela traía los pies en carne viva, y me dijo: "niña el camino hay que hacerlo solo, yo me he propuesto llegar el día 23 a Santiago y como sea lo haré". Me lo encontré el día 21 en el Monte do Gozo y aun le sobraba un día para llegar a su destino.

Yo no he ido sola y ese ha sido mi mayor error, he estado supeditada a Jose en todo momento y realmente ha sido el viaje de los dós.

Mi segundo error ha sido esperar del Camino más de lo que el Camino me iva a dar, creer que iva a encontrar respuestas a todo solo por andar hasta Compostela.

Y mi tercer error es no haber sido capaz de llegar al Finisterre, las prisas, las lesiones de Jose que hacía mias para que él no se sintiera menos, y el dolor tan grande que sentí cuando llegé a Santiago y ví que no había cumplido mi promesa, dije que mis motivos no habían sido espirituales y me dieron una compostela para no creyentes y no era verdad.

El llegar a la tumba de Santiago El Mayor no es lo importante, lo importante es llegar a donde tu te propongas y sobre todo llegar solo y no esperar el cielo como recompesa a esa meta.

Yo no lo he conseguido porque lo he hecho mal, porque el planteamiento ha sido el correcto pero los medios no los adecuados.

Solo espero ser capaz de conseguir alguna vez llegar a mi Finis Terrae y así poder morir en paz.
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